Los jóvenes llegan a la mayoría de edad en un mundo donde el derecho de autor es una noción anticuada. Todo está disponible y se consideran “bandidos de la marca” que tienen el derecho de incorporar marcas en sus vidas como quieran. También abrazan el movimiento de “copyleft”, que da a cualquier persona el derecho de utilizar el trabajo creativo de otros sin tener en cuenta las cuestiones de violación de derechos de autor.

En el pasado, las marcas presentaban la historia de sus orígenes y su herencia como un signo de su autenticidad. Y aunque la autenticidad sigue siendo importante para muchos jóvenes, su significado está cambiando. Para la juventud de hoy en día, es más importante permanecer fieles a sí mismos y poder realizar una selección de fuentes de inspiración únicas.

Ellos ven la copia como un camino hacia la originalidad y van probando cosas para averiguar qué funciona para ellos, convirtiéndose así en una mezcolanza de diferentes estilos. Mientras que en el pasado los jóvenes caían dentro de tribus como los jocks o los punks, hoy en día ellos buscan sus referencias en una variedad de fuentes. La apariencia ya no es un indicador confiable de la identidad o del gusto.

Como nos dijo Clara, una joven de 21 años que conocimos en España: “Empieza a copiar lo que amas. Copiar, copiar, copiar. Al final de la copia te encontrarás a ti mismo.” De acuerdo con este sentimiento, esta cita que ella presentó como propia, originalmente se hizo famosa por otra persona – el diseñador de moda japonés Yojhi Yamamoto.