A principios de diciembre, dos países de similar resonancia en lados opuestos del mundo -Austria y Australia- se convirtieron en los últimos países en legalizar el matrimonio entre personas del mismo sexo.

El 4 de diciembre, el Tribunal Constitucional de Austria dictaminó que las restricciones actuales que permiten a las parejas del mismo sexo entrar en sociedades civiles pero no casarse son discriminatorias. A fines de 2018, las palabras “dos personas de sexos diferentes” se eliminarán de su legislación de matrimonio. Se espera que el matrimonio entre personas del mismo sexo sea legal en 2019, o antes, si es que el parlamento austríaco levanta las restricciones previo a lo planeado.

Cuatro días más tarde, el parlamento de Australia votó para avanzar con la legalización. Esta decisión siguió a un referéndum histórico que determinó que el 62% de la población australiana estaba a favor del reconocimiento legal de los sindicatos de parejas de gays y lesbianas. Las primeras bodas legales entre personas del mismo sexo bajo esta nueva ley, comenzaron a mediados de diciembre.

Estas decisiones históricas se alinean con los resultados de una investigación publicada por Viacom y Logo que indica un aumento en el apoyo mundial al matrimonio entre personas del mismo sexo.

La “Encuesta Global de Actitudes ILGA-RIWI 2017 en asociación con Viacom, Logo y SAGE”, que entrevistó a casi 116.000 personas en 77 países, reveló un 60% de apoyo para el matrimonio entre personas del mismo sexo en Australia, casi igualando el resultado del 62% del referéndum público.

Y aunque Austria no se incluyó en la encuesta de 2017, apareció en la versión 2016 del informe, que se basó en casi 100.000 encuestados en 65 países. Este estudio descubrió que el 51% de los austríacos estaban a favor del matrimonio entre personas del mismo sexo, considerablemente por encima del promedio mundial del 33%. Para los países encuestados en ambos años, el apoyo al matrimonio entre personas del mismo sexo aumentó en un 15%, por lo que es razonable pensar que Austria ha aumentado en esta medida durante el último año.

Esta investigación también indicó que conocer a las personas LGBT es el mayor catalizador para cambiar las percepciones, y ambos países superaron los promedios mundiales. Los australianos tenían un 39% más de probabilidades de conocer personalmente a una persona LGBT y los austríacos tenían un 25% más de probabilidades. También se descubrió que las leyes y el entretenimiento relacionados con personas LGBT influían en las opiniones de manera más favorable en estos países. En Australia, las opiniones de amigos y familiares también ejercieron una gran influencia sobre los sentimientos de las personas hacia la comunidad LGBT.

Para obtener más información, consulta otras historias acerca de nuestra investigación LGBT y la Encuesta Global de Actitudes ILGA-RIWI 2017. Un resumen de nuestros hallazgos del estudio ILGA-RIWI 2016 está disponible aquí.